El Adorar En Espíritu Y En Verdad, Juan 4:24

 

       Hace muchos años he creído que el adorar "en espíritu" según Juan 4:24 significa el adorar sinceramente del corazón y el adorar "en verdad" significa el adorar conforme a la autoridad de la Palabra. Aunque es verdad que el hombre debe de adorar a Dios así, quizás no sea en énfasis principal de este texto.

       En Juan 4:24, Jesús está haciendo un contraste entre la adoración de los judíos con la adoración que Dios iba a pedir de Sus seguidores bajo Su nuevo pacto. Pero, los judíos también debían adorar sinceramente (Daniel 6:4-7; Isaías 1:10-18) y conforme a la verdad (Daniel 5:22,23). Por tanto el decir que el adorar sinceramente y conforme a la autoridad bíblica es el énfasis principal del texto, es pasar por alto el contraste que Jesús tiene en mente.

       Adoración en espíritu: Significa adoración de naturaleza espiritual en contraste con la adoración con el énfasis material del Antiguo Testamento.

       La adoración del antiguo pacto fue diseñada para llamar la atención del sentido físico del hombre y por tanto tuvo muchos accesorios materiales: el tabernáculo, ropa especial para los sacerdotes, lámparas, incienso, la música instrumental, sacrificios de animales, etc. (Heb. 9:1-10). La adoración del Nuevo Testamento tiene un énfasis espiritual (1 Cor. 3:16; 1 Pedro 2:5,9; Romanos 12:1; Heb. 13:15, etc.), o sea, trata más del espíritu del hombre.

       Adoración en verdad: Es adoración basada en la actualidad de Cristo en contraste con la basada en sombras. Los accesorios de la adoración del Antiguo Testamento eran sombras, o sea, anticipaban la adoración verdadera del Nuevo (Hebreos 10:1). Por ejemplo, el tabernáculo era una sombra de la iglesia y el cielo (Heb. 9:8,9), la circuncisión fue una sombra del bautismo (Colosenses 2:11,12), los sacrificios de animales una del sacrificio de Cristo, etc. Pero al llegar Cristo, ya no adoramos en base de sombras, sino en base de la realidad, el sacrificio de Cristo en la cruz, nuestra salvación del pecado y la esperanza viva del cielo. Ya no necesitamos incienso porque confiamos en Cristo como Mediador en la oración, ya no adoramos con la música instrumental porque queremos dar énfasis al corazón al dar a Dios el fruto de labios (Hebreos 13:15), ya no necesitamos sacrificios de animales para señalar algo venidero, porque ya vino Jesús e hizo el sacrificio que es eficaz "una vez para siempre."

       Este texto contradice a aquellos que quieren mantener los elementos físicos de la adoración del Antiguo Testamento, por ejemplo, el incienso, la música instrumental, etc. y también a los que no quieren soltar las sombras como el diezmo, el sábado, etc. Dejemos la adoración del Antiguo Testamento y adoremos a Dios en espíritu y en verdad.

Por Vernon Hawkins

 

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