El Establecimiento de la
Iglesia del Nuevo Testamento (4)

 

       Hay varias teorías en boga con respecto al establecimiento de la iglesia del Señor. Algunos aún sostienen que la iglesia fue establecida durante el ministerio de Juan el Bautista; otros sostienen que Cristo estableció la iglesia durante Su ministerio personal en la tierra. ¿Cuándo fue establecida la iglesia del Señor?

       Muchos de los creyentes de hoy día saben casi poco acerca de la iglesia como lo hacen los denominacionalistas. Algunos piensan que la Iglesia de Cristo fue establecida por Americanos asociados con Thomas y Alexander Campbell. Muchos de los liberales están deseando sencillamente declarar su convicción de que la Iglesia de Cristo es simplemente otra denominación. Quizás la iglesia de la cual son miembros es simplemente otra denominación; no lo sé. No obstante, la iglesia de la cual yo soy miembro no traza su origen a los Campbell. Su ancestro va mucho más allá que eso; está directamente vinculada al plan del Dios Todopoderoso.

La Iglesia en la Profecía

       Pablo escribió que el establecimiento de la iglesia estaba enlazado al propósito eterno de Dios en Cristo Jesús (Efesios 3:10-11). Esto, por tanto, destruye la idea de que la iglesia fue establecida por la voluntad del hombre o como algo que se le ocurrió más tarde a Dios a causa del rechazo de Jesús por parte de los Judíos. Siendo una parte del divino plan de Dios, deberíamos ser capaces de encontrar algunas referencias a ella en el Antiguo Testamento. Escudriñando las páginas del Libro, no nos llevaremos un chasco.

       1. La exaltación del monte de la casa de Jehová (Isaías 2:1-4). El profeta Isaías profetizó la exaltación de la casa de Jehová en un día cuando Judá sería destruida y el Templo diezmado. Profetizó la venida de los «postreros días» cuando estas cosas serían diferentes. El escribió:

«Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldará la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces, no alzará espada nación contra nación, ni se adiestraran más para la guerra»

       Hay varias declaraciones importantes profetizadas acerca del reino del Señor en estos versículos. (a) Estos versículos pertenecen a lo que acontecería en lo «postrero de los tiempos», los tiempos o días son identificados en el Nuevo Testamento como aquellos en que Dios habló a los hombres por medio de Su Hijo (Hebreos 1:1-2), los días siguiendo a Pentecostés (Hechos 2:17). (b) El monte de la casa de Jehová sería confirmado. Mientras el Templo e Israel pronto serían destruidos, Isaías profetizó la confirmación del monte de la casa de Jehová (esta terminología es usada para hablar de la iglesia). (c) Todas las naciones correrían a la casa de Jehová. Mientras la ley Mosaica prohibía a los no-Israelitas de entrar en el Templo, Isaías claramente profetizó que todas las naciones de la tierra correrían a la casa de Jehová. (d) La palabra de Jehová saldría de Sion. (e) Este nuevo reino sería de naturaleza pacífica, a diferencia de la nación que se prepara para la guerra.

       2. El reino sería establecido durante los días de los reyes Romanos (Daniel 2:1-46). El espacio no me permitirá reproducir este capítulo entero, por tanto, debo resumirlo. Nabucodonosor tuvo un sueño que Daniel interpretó para él. Vio una imagen compuesta de estas partes: (a) una cabeza de oro; (b) su pecho y sus brazos eran de plata; (c) su vientre y sus muslos de bronce; (d) sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. Mientras él observaba esta imagen, un piedra que fue cortada no con manos hirió a la imagen en los pies y la desmenuzó. Luego, la piedra que hirió a la imagen se convirtió en un gran monte y llenó toda la tierra.

       Daniel explicó que las cuatro partes de la imagen representaban cuatro reinos consecutivos comenzando con Babilonia. Fueron identificados como sigue: (a) La cabeza de oro: Babilonia; (b) El pecho y los brazos de plata: el Imperio Medo-Persa; (c) El vientre y los muslos de bronce: el Imperio Griego o Macedonio; y (d) Los pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido: el Imperio Romano. Mientras Daniel descendía hasta el cuarto reino, declaró que la piedra que fue cortada no con manos era el reino de Dios, él dijo:

«Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre» (Daniel 2:44).

       Por tanto, Daniel profetizó que el reino sería establecido en los días de los reyes Romanos, que consumiría a todas las naciones (compare «correrán a él todas las naciones» de Isaías), y que nunca será destruido.

       3. El reino sería establecido siguiendo a la ascensión (Daniel 7:13-14). Durante el reino de Belsasar, Daniel vio otra visión perteneciente a la misma sucesión de reinos terrenales. Durante el Imperio Romano, profetizó que ocurriría lo siguiente:

«Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido».

       Daniel antes vio a uno «como un hijo de hombre» (Jesús) ascendiendo (no descendiendo de) al Anciano de días (Dios). Cuando ascendió a Dios, un reino fue dado a El. Este reino consistiría de hombres de todas las naciones, el dominio sería eterno, y el reino nunca sería destruido.

       En resumen, el Antiguo Testamento nos dice estos hechos acerca del establecimiento del reino del Jehová:

Tiempo: Los postreros tiempos; durante los reyes Romanos.
Lugar: Jerusalén.
Duración: Eterno.
Alcance: Todo el mundo, toda nación.
Naturaleza: Pacífico.
Fundador: El Hijo del Hombre.

El Tiempo Es Cumplido

       Cuando Juan el Bautista apareció en Judea, predicó: «Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado» (Mateo 3:1-2). Este simple anunció indicó que el tiempo estaba cerca cuando las profecías del Antiguo Testamento se cumplirían. Ek tiempo de los reyes Romanos había llegado; en ese mismo momento, Tiberio César ocupaba el trono en Roma (Lucas 3:1). Sin embargo, cuando Juan el Bautista fue decapitado, el reino aún no había sido establecido; Mateo 14:10 registra la muerte de Juan el Bautista y Mateo 16:18-19 contiene las palabras mostrando que el reino aún no había venido.

       Jesús empezó Su ministerio predicando exactamente la misma cosa que Juan predicó; dijo: «El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio» (Marcos 1:15). Envió a los Apóstoles en la Comisión Limitada para anunciar a Israel que el reino de los cielos se había acercado (Mateo 10:7). En Marcos 9:1, declaró: «De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder». Estos versículos muestran conclusivamente que el reino del Señor, también conocido como Su iglesia (Mateo 16:18) sería establecido durante el tiempo de vida de aquellos a quienes Jesús se dirigió.

       Sin embargo, el Hijo del Hombre aún no había ascendido al Anciano de Días, por tanto, el reino o iglesia aún no había sido establecido. Hechos 1:9-11 registra la ascensión de Jesús al cielo. Exactamente diez días después, el reino o iglesia fue establecido. El primer sermón del evangelio anunció que Jesús estaba ahora sentado en el trono de David gobernando sobre Su reino (Hechos 2:30-31). Por tanto, la iglesia fue establecida en el primer Pentecostés siguiendo a la resurrección de Jesucristo.

Conclusión

       El reino del Señor o Iglesia fue establecido(a) en el día de Pentecostés. En concordancia con las promesas de Dios, nunca ha sido destruido; sobrevivirá mientras sobreviva la palabra indestructible puesto que la palabra es la semilla del reino (Mateo 13:19). Somos parte del reino del Señor hoy día cuando recibimos la palabra en un corazón bueno y honesto, la entiende, la obedece y permanece en ella.

       Siendo eso así, sea entendido que el reino del cual yo soy parte no fue establecido por Alexander Campbell. Todo lo que Campbell hizo, o cualquier otro predicador, fue plantar la semilla del reino. La obra que Alexander Campbell hizo en West Virginia no es diferente de lo que yo estoy haciendo en Ohio; él simplemente estaba predicando el evangelio. Si un grupo de nosotros empieza una nueva iglesia en esta área y esa iglesia sigue el patrón del Nuevo Testamento, no será una iglesia Willisita; será simplemente una iglesia de Dios.

       Deseo que aquellos que declaran que aquellos en las iglesias de Cristo son Campbellitas, se tomaran el tiempo para decirnos que tenemos que hacer para convertirnos en parte del reino eterno de Dios, de aquel establecido en el día de Pentecostés. Si lo que yo he hecho en obediencia al evangelio no me coloca en el reino de los cielos, deseo que se me diga que tengo que hacer para convertirme en parte de ese reino. No tengo deseo de ser parte de alguna denominación humana, ya sea establecida por Martin Lutero, Juan Wesley, Juan Calvino, Juan Smythe, José Smith, Mary Baker Eddy, o Alexander Campbell. Quiero ser parte del reino eterno de Dios. Si lo que yo he hecho no me convierte en parte del reino de Dios, ¡por favor díganme que tengo que hacer para convertirme en parte de este! Si de lo que yo soy parte es el reino de Dios, no hablemos de ella como si fuera una denominación.

Por Mike Willis
(Traducido por Jaime Restrepo)

 

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